
Al final pudo más la presión familiar que la ortodoxia religiosa, a diferencia del 2006, ocasión en la cual me fui y perdí en un hotel para que nadie me joda, ahora no podía hacer lo mismo, con mi mama en recuperación de una operación de varices que incluyo ambas piernas, mi hermano mayor fuera de la ciudad simplemente tuve que quedarme en casa y todo lo que viene por añadidura.
Pero saben, siendo honesto conmigo mismo no fue una experiencia tan mala, mientras mi tío terminaba de preparar la cena de Navidad, mi mama ayudada con unas copas de vino tinto hablaba de las ultimas noticias picantes de la familia, yo en una hamaca veía las estrellas y pensaba en Ari, en como estos últimos días no ha tenido tiempo para mi, en como no se ha hecho uno o dos minutos libres en su vida para mandarme un mensaje y decirme estoy bien, y llamar brevemente, estaba triste, con rabia y conflictuado, pensando en un post que quiero hacer sobre la universalidad del amor y las variables que se dan dentro de este (el amor como manifestación de D ‘ os, el amor como forma de trascendencia, el amor como vía de cambio personal, etc), era un carnaval, los fuegos artificiales estallaban por todos lados, haciendo que los 3 perritos cocker que había ahí ladren afanosamente, así como un gato siames saltaba entre las macetas del jardín jugando y huyendo de los ruidos, solo falto que los loros y parabas que tiene mi tío comiencen a gritar, eso hubiese sido el concierto ruidoso de fin de año, era una situación limite para reír por ello o simplemente mandar todo al carajo, preferí reír, darle el beneficio a la duda.
Estaba algo sensible, por que en mi casa, esta navidad he salido un poco mas del closet, específicamente con mi mama, puse la foto de Ari en mi librero, y cuando ella la vio, me pregunto quien era ese joven, le respondí la persona que amo, ella se molesto y me dijo la foto que debe estar en ese portarretratos es la de tu hijo, y se fue.
Pienso en que el próximo año necesito dejar de ser el hijo modelo y simplemente buscar mi libertad –libertad que no es económica ya que soy independiente en ese sentido si no mas bien se concreta en una dependencia emocional generada por el afán de mi mama de vivir conmigo, el único hijo soltero de sus tres descendientes- el vivir solo de forma tal que pueda tener todas las fotos de Ari que quiera, y disfrutar de dicha independencia.
Pero volviendo a la Navidad, me llamo la atención la cantidad de iconos que tiene, el árbol lleno de adornos, el nacimiento, la casa adornada con luces y motivos escandinavos – frutos de pino, hojas, etc – los regalos alrededor del árbol, y todos los símbolos que representan esta fecha. Al final cenamos a las 11, por consideración a mi persona, habían preparado pollo al horno y para ellos chanco relleno de esos con manzana en la cabeza y todo, comimos, comenzaron las llamadas del resto de la familia y el llanterio como yo le digo, estas fechas ponen a las personas mas sensibles, y bueno hubieron algunas llamadas que hicieron que la familia completa llorara, salvo el corazón de piedra de Jochanan, cuando escucharon la voz de mi tío drogadicto en proceso de rehabilitación desde el Beni, de mi prima desde Dinamarca, de mi otro primo desde EEUU, y en fin de aquellos que amamos pero están lejos, fue un momento triste, en el cual lloraron, en torno a la cena navideña, reafirmando sus sentimientos hacia la familia, yo en ese momento pensé que las únicas llamadas que podían hacerme llorar, eran la de Ari – que nunca llego – la de mi padre el cual no me habla hace ocho años, o la de Benjamín, mi hijo, con el resto de la familia tengo una especie de anestesia emocional.
Esta navidad fue diferente a las demás, por primera ves en muchos años volví a sentarme en torno a una mesa y a compartir, lo que si tengo claro, es que cada quien desde su propia óptica, cada cual en su forma particular de ser, en estas fechas, se incrementa la necesidad de estar con quienes amamos, y en mi caso, fuera de mi mama, persona a la cual siento un aprecio muy especial, el resto, mi Ari, no estuvieron ahí conmigo, por lo tanto se magnifico la necesidad de ellos, su presencia estuvo firme toda la noche, recordando ¡Hey, no estoy!, al margen de la adscripción religiosa de la fecha, de creer o no en la naturaleza mesiánica del Jesús histórico, esa noche tenemos sed de amor, toda la cultura occidental enloquece en una frenética búsqueda de amor, se vislumbran conductas altruistas allí donde antes no existían, uno recuerda aquellos familiares a los cuales particularmente olvido en el año, y claro, no podía sacar a mi Ari de mi mente.
Espero Ustedes hayan pasado una buena navidad, y hayan podido gozar de la bendición de estar con quienes aman, un abrazo, J
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