
Por cuanto los habitantes de esta noble tierra, hemos sido actores y ejecutores de nuestro propio desarrollo, concretando a pesar de la indiferencia y encono andinocentrista, traer progreso y bienestar, no sólo a los cruceños, si no a todos a quienes hospitalariamente en busca de mejores días se han asentado en nuestra tierra..
Que la tricolor flameante por la imposición de unos pocos a la gran mayoría, representa sangre, saqueo e inoperancia, frente a una visión de país incluyente que propase los límites de los cerros y valles y reciba el frescor y renovación del Oriente.
Que nuestros gobernantes a pesar de haber sido elegidos democráticamente, jurando por ende, ya sea sobre las Sagradas Escrituras o con el puño en alto, respetar la Constitución y las Leyes de la Republica, mancillan toda institucionalidad, tratando de acallar con discursos inmersos en odio y revanchismo los voces que claman por libertad, respeto a la democracia y autonomía.
Que en fechas recientes han sido exacerbados, de forma evidente e inmoral, por la maquinaria mediática del gobierno, las diferencias y particularidades de los Departamentos y de los habitantes de Bolivia, asomando una nueva categoría que desea hegemonizar los actos del Estado, acaparando todas las estructuras del poder, e incidir desde sus sesgadas ópticas etnocentristas en la gran mayoría que resta en el país.
Que se ha sobredimensionado la verdadera representatividad de organizaciones llamadas de “base”, que sólo responden a intereses sectoriales, buscando el beneficio propio más que una visión integral de un país amplio y progresista.
Que somos victimas de una descarada ofensiva a nuestra ya deteriorada soberanía, al tener en nuestro suelo y en nuestras casas, hordas y miríadas de grupos aculturizantes, que recibiendo instrucciones desde Maracaibo o La Habana, con los petrodólares, tratan de adormecer y callar la conciencia de los bolivianos, llegando a la excéntrica situación que un país extranjero apoye la construcción de puestos militares en la frontera, dentro de nuestra tierra, y que abiertamente nos amenacen con botas y fusiles en caso de continuar nuestra lucha por la autonomía y verdadera defensa de la democracia, junto a la intrínseca expresión de libertad.
Es por ello, más los argumentos que cada uno de Ustedes puedan tener en el ejercicio reflexivo de sus propias conciencias, que exhorto a que conjuntamente:
1.-
Defendamos de forma irrestricta nuestra forma de vida, cultura y acervo, el ser “Cambas”, el tener derecho a expresiones culturales heredadas por la sangre y sudor de cientos antes que nosotros, que conquistaron y trabajaron esta tierra, no recibiéndola de regalo de nadie y cuya cultura no tiene ningún complejo de inferioridad frente a trampas conceptuales étnicas, basadas en 500 años de acontecimientos históricos ampliamente prescritos.
2.-
A que luchemos incondicionalmente, desde los roles y posibilidades que cada uno de nosotros ejercemos en la sociedad que nos cobija, apoyando nuestras Instituciones, como el
Comité Cívico, la Prefectura, la Unión Juvenil Cruceñista, a las asociaciones de profesionales, a las agrupaciones de empresarios que con su inversión y liderazgo dan sustento a cientos de miles de ciudadanos honestos, etc.3.-
A la preparación física, psicológica, moral y material, para afrontar tiempos difíciles, en los que el grito unilateral del indio y de sus secuaces – pseudos intelectuales barbados que no han podido imponer sus ideas en sus propias tierras y que acá son recibidos y apreciados como oráculos del progreso - matizado en un andinocentrismo radical trataran de callar nuestras voces, de cegar nuestras conciencias, de exterminar nuestra forma de vida.
Que D ´os nos bendiga en Su Santa Gracia, permitiéndonos despertar y atizar un horizonte límpido, claro y justo, en el cual nuestra Tierra, en conjunto con nuestros hermanos Benianos, Pandinos, Chapacos, y todos quienes quieren vivir respetuosamente con nuestra cultura sean de Bolivia o de allende a nuestras fronteras, podamos pregonar en un solo grito: ¡ Autonomía Carajo¡ ¡ Independencia o Muerte¡Jochanan
PD: Esta carta la escribí hace un mes, en la localidad de San José de Chiquitos, cuna de la cruceñidad, hoy vemos más que nunca como se suceden una serie de hechos que evidencian el maquiavélico plan que se esconde atrás de la Revolución Democrática y Cultural del nefasto mestizo Evo Morales, el sitio a la Prefectura de Cochabamba, la reanudación de la Asamblea Constituyente sin respetar los 2/3, el intento de deportación de Amauri Sanmartino, la llegada de 40 militares venezolanos en uniforme de combate y con armas de fuego a plena luz del día y sin consentimiento del Congreso, y una larga serie de ejemplos, son ya no un llamado de atención, si no, un grito desesperado para que de una ves nos saquemos las vendas de los ojos – de nuestras conciencias, de nuestros oídos - y tomemos partido por la defensa de nuestra cultura, del derecho a vivir y trabajar en paz en esta noble tierra, de “ser” sin tener que cargar muletas y demandas que no nos corresponden, esta en mano de nosotros, sólo de nosotros, nuestro propio provenir y la forma que viviremos en él.