
Mucha agua ha corrido sobre los mares y ríos de lágrimas y emociones surgidas tras los atentados que sufrió la cultura occidental el 11 de septiembre en las ciudades de Nueva York y Washington, es un atentado a la cultura globalizada ya que en ellos murieron directamente en las Torres Gemelas personas de mas de 40 nacionalidades, incluidas oh paradojas de la vida, árabes algunos de confesión islámica, junto a estadunidenses, latinos, asiáticos, afro americanos, etc.
Recuerdo que en Chile, país donde me encontraba ese día, estábamos por comenzar un acto dentro de la Universidad, cuando de forma repentina todos comenzaron a agitarse y correr hacia lugares donde habían televisiones con la señal de CNN transmitiendo en vivo las dantescas imágenes de lo que se pensaba originalmente era solo un accidente del choque de un avión contra una de las Torres. Minutos después, CNN modificaría los subtítulos de la noticia por el de América Under Atack, y es que comprendieron que más que un hecho fortuito estaban ante la ejecución de un plan terrorista sin precedentes en la historia moderna. Era una permanente exposición de imágenes, sonidos y sensaciones extremas, ejecutivos lanzándose desde los pisos superiores con sus maletines fuertemente asidos, personas que gritaban y salían llorando por las puertas de los edificios, y en el cenit de tanta histeria colectiva, extasiando la sordidez y fanatismo islamista, cae una torre, provocando una estampida humana y la sepultura de miles de seres humanos que quedaron para siempre unidos a los escombros de fierro, madera, y hormigón. No quise seguir viendo las noticias no solo por que debía continuar con mis obligaciones, a pesar que parecía en todo el mundo había licencia para tomarse una pausa y apreciar en vivo tan nefasto hecho, si no por que también había consumido suficiente dosis de terror para mi gusto, desde la muerte del Primer Ministro Yzjactk Rabin Z’ L’, cuyo funeral también fue transmitido al mundo en vivo por CNN, no había experimentado sensaciones tan encontradas en relación a la utilidad y significado de la posibilidad de transmitir en vivo y desde miles de kilómetros la miseria y sufrimientos humanos.
Estamos en una época donde la globalización hace que interactuemos en niveles impensados, que la información fluya no solo por los canales tradicionales de TV y radio, si no a través de otras expresiones como los blogs, mensajes de textos, videos en you tube, etc, hoy mas que nunca el mundo encuentra canales de expresión y comunicación entre todos sus componentes. ¿Como explicamos ante tal abundancia de medios de información y comunicación que sigamos siendo tan sectarios en nuestras ideas y apreciación del otro?, ¿Acaso las ideas y el fundamentalismo religioso es capaz de hacer aguas toda esa capacidad de interacción tiñéndola con sus limitaciones y acusaciones infundadas?.
Es verdad que todo cambio ese 11 de septiembre, ese día nos dimos cuenta que el mundo occidental no había logrado armonizar relaciones de convivencia solidas con el islam, que viejas heridas, purulentas y fétidas desde la época de las cruzadas y demás encuentros bélicos entre occidente y oriente, reclamaban y segaban la vida de miles. En un siglo, en el cual supuestamente otros deberían ser los conflictos, surgen las divisiones producto de choques de visiones de mundo, epistemologías que llevan el sello inconfundible del dolor, la intolerancia y la muerte: Alah Vs Dios, ¿Quién finalmente triunfará?, nadie quizás tenga esa respuesta a corto plazo, por mientras roguemos al Santo Bendito Sea, que lleve consuelo y resignación a las familias de aquellos que ese día perdieron la vida en sus actividades cotidianas. Buen inicio de semana a todos/as, un abrazo, Jochanan
Etiquetas: islam, terrorismo